Hace unas horas me dijeron que había cometido un oxímoron.
--No tengo helmintos, protesté.
--Esos son oxiuros, bestia. Los oxímoros no reptan.
Así que me fui al primer diccionario que encontré, pero ni noticias ni de oximorones, helmintos ni oxiuros. Pero parece que el "oxímoron" muestra una tendencia a ponerse de moda entre los presuntuosos del léxico, de manera que es conveniente ponerse al día.
Internet es realmente una maravilla; lo que no encontré impreso en papel, lo encontré en la Wikipedia que, mal que pese a muchos, contiene información confiable como toda información. Es decir, aceptable como la honorabilidad de los ciudadanos, hasta que se demuestre lo contrario.
Según Wiki, "oxímoron" es un absurdo aceptable. Así como lo leen. Aceptable como figura literaria, o como disparate tolerable del político al que uno resolvió creerle cualquier cosa. Quien mejor lo explica (cuando no), es Jorge Luis Borges: «En la figura que se llama oximoron, se aplica a una palabra un epíteto que parece contradecirla; así los gnósticos hablaron de una luz oscura; los alquimistas, de un sol negro», El zahir' de Jorge Luis Borges).
Bien, ya sabemos más o menos lo que es un oxímoron. Y ahora, pensemos para qué sirve, porque eso es lo mínimo que puede exigírsele a una palabra antes de sumarla al léxico personal.
Como palabra en sí supongo que solo sirve para presumir de culto. Pero su práctica tiene atractivos, por lo menos en una de sus acepciones, pues aunque no se lo crea, tiene acepciones. Groucho Marx aplicaba una de ellas cuando dijo "inteligencia militar", aplicando ambos conceptos como contrapuestos. Era un fenómeno el Groucho; no el otro cuyo perseverante malhumor posiblemente derivara de su colección de oxiuros.
Pero como se trata de ilustrar al lector acerca de cómo dejar estupefactos a sus interlocutores, abundemos en los "oxímoros", puesto que ese es su plural. Oxímoron es en sí mismo otro absurdo, pues es una palabra griega compuesta ... pero inventada en el siglo XVIII para calificar lo contrario a un pleonasmo. Es compuesta porque deriva de "oxýs" (agudo, punzante) y de "morós" (fofo, tonto), lo que tampoco tiene que ver con nada. Muy comprensible para un "oxímoros".
Un buen consejo, no uses esta palabra y ensayá en el espejo la más cínica de tus sonrisas para dedicarla a quien la pronuncie.
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